Ir al contenido principal

¿Más cerca del orangután que del chimpancé?


Científicos de la Universidad de Pittsburgh y del Museo de Ciencia de Buffalo han encontrado evidencias de que, evolutivamente hablando, los humanos estamos más cerca de los orangutanes que de los chimpancés.

Analizando los rasgos físicos de los primates vivos y de los fósiles de nuestros ancestros, el antropólogo Jeffrey H. Schwartz y sus colegas han llegado a la conclusión de que humanos y orangutanes pertenecen a un grupo separado de los chimpancés y los gorilas. En concreto, tras analizar casi un centenar de características fisiológicas han demostrado que el Homo sapiens comparte 28 rasgos únicos con los orangutanes (Pongo pygmaeus), y sólo 2 con los chimpancés y 7 con los gorilas. Además, el orangután también tiene muchos rasgos comunes con los Australopithecus, ancestro del hombre moderno.

Según concluye Schwartz en el último número de la revista Journal of Biogeography, los análisis morfológicos apuntan a que existió un ancestro común de humanos y orangutanes, diferente del ancestro africano de gorilas y chimpancés. Y postula que hace aproximadamente 12 millones de años éste migró de África a Asia (de donde es originario el orangután), cruzando los bosques que entonces se extendían por toda Europa.

Aparentemente los nuevos datos contradicen los análisis genéticos, que muestran grandes similitudes entre el genoma del ser humano y el del chimpancé. “No hay ninguna justificación para hacer prevalecer el ADN sobre los datos morfológicos; sin embargo la relación entre humanos y chimpancés, deducida a partir de los datos moleculares, ha sido aceptada sin reservas hasta ahora”, reflexiona a partir del estudio Malte Ebach, investigador del Instituto Internacional para la Exploración de las Especies de Arizona. Y añade que es importante para la ciencia “cuestionarse” estos parentescos a la vista de las nuevas evidencias morfológicas.


Fuente: Muy Interesante

Comentarios

Entradas populares de este blog

Descubren pueblo de hace 3 mil 500 años en Transilvania

Un pueblo de la Edad del Bronce, muy bien conservado, con una antigüedad estimada de entre 3 mil 300 y 3 mil 500 años, fue descubierto recientemente por un equipo de arqueólogos rumanos en Transilvania, al noroeste de Rumanía, en la localidad de Recea cerca de Zalau, informaron hoy los medios locales. Los arqueólogos del Museo de Historia y Arte de Zalau hallaron los restos del pueblo en un terreno rico en arcilla donde actualmente se está construyendo una fábrica de cerámica. "Es la primera vez en Transilvania que se investiga íntegramente un pueblo de la Edad del Bronce" declaró a la prensa Ioan Bejinariu, jefe del equipo investigador de este yacimiento. Precisó que el pueblo prehistórico, construido probablemente hace 3 mil 500 años, está compuesto de ocho casas dispuestas sobre una colina, en dos líneas casi paralelas y con fosas para depósitos de alimentos. En todo el área de más de 20 mil metros cuadrados se encontraron un total de 124 "complejos" arqueológico...

Extrañas microbios crecen en una cueva subacuática

Muy en el interior del sistema de cavernas de Frasassi en Italia, y a medio kilómetro bajo la superficie, unos buceadores encontraron unas insólitas cuerdas filamentosas microbianas creciendo en el agua fría. Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania ha estado investigando muestras de tales biopelículas. Las cavernas de azufre son un paraíso microbiano. Muchos tipos diferentes de organismos viven en estas cuevas y emplean el azufre. Jennifer L. Macalady, profesora de geociencias, y su equipo, están tratando de confeccionar un mapa sobre qué organismos viven en estas cuevas y en qué puntos exactos del lugar lo hacen, y determinar cómo esa distribución se corresponde con el entorno geoquímico. En este proceso, han descubierto una forma de biopelícula anteriormente desconocida, creciendo en una porción del lago pobre en oxígeno. "Los exploradores de cavernas habían visto estas extrañas biopelículas", explica Macalady. "Así que les pedimos que nos ...

Anfibios en desaparición

La rana sostiene a su compañera, con las patas delanteras asidas con fuerza a su torso. Debajo del macho, con el vientre lleno de huevos, la hembra se remoja en el arroyo poco profundo. Son ranas de una especie rara del género Atelopus, aún no tienen nombre específico y sólo son conocidas en una delgada franja de terreno en la base de los Andes y las tierras bajas adyacentes del Amazonas. La hembra se ve como si la acabaran de pintar, con motivos negros sobre amarillos y la parte del vientre de un rojo vibrante. Pero también está muerta. Sobre esta planicie, a la orilla de la barranca, está una excavadora. La construcción de una carretera, cerca del poblado de Limón al sureste de Ecuador, ha causado una avalancha de rocas, ramas rotas y tierra que baja la colina y obstruye parte del arroyo en el bosque. Luis Coloma camina con cuidado sobre las rocas sueltas e inspecciona los daños. El herpetólogo de 47 años tiene lentes y viste una camisa amarilla llena de diminutas ranas bordadas. Con...